La Cirugía Plástica trata las alteraciones del rostro y del cuerpo
y abarca dos aspectos o tipos de intervenciones complementarias que, aunque en
muchas ocasiones es difícil establecer sus límites, difieren en
su finalidad:
La Cirugía Plástica Estética trata la causa de aquellos malestares que tienen su origen en cualquier alteración o deformidad física, procurando la satisfacción y el equilibrio del individuo con su propio cuerpo. Es decir, interviene sobre las formas naturales del cuerpo con el objeto de mejorarlas, embellecerlas o rejuvenecerlas. Minimizar los riesgos a través de exámenes preoperatorios rigurosos, un equipo quirúrgico bien preparado e instalaciones adecuadas es responsabilidad del cirujano. Es a él a quien cabe escoger, no sólo la técnica quirúrgica e ser empleada, sino también, e incluso, al propio paciente. Digo esto porque no es infrecuente encontrarnos con pacientes que presentan expectativas irreales y que no se beneficiarían con el buen resultado por mejor que ésta haya sido. Como es de imaginar, ante la frustración de ambos, paciente y cirujano, es mucho mejor evitar la intervención. Por otra parte, y en última instancia, nos podemos preguntar cuál es la finalidad de la Cirugía Estética, pues, si se entiende perfectamente la función de la Cirugía Reparadora, destinada a corregir los defectos manifiestos, tan crueles para quien los padece, puede ser más difícil aceptar una cirugía que tiene como fin el bienestar, la belleza, la perfección, la juventud... Cuando nuestra imagen exterior no encaja con la otra imagen, la interior, la del deseo, la que creemos se corresponde con nosotros mismos; cuando un defecto significa infelicidad, vergüenza, malestar, insatisfacción,... por qué no remediarlo, por qué tenemos que sufrirlo como si fuese un estigma ineludible? Todo ser humano, es más, todo ser, tiende al equilibrio. La Cirugía Plástica puede ayudar, en determinados casos, a recuperar dicho equilibrio. Actualmente se considera patrimonio de la Especialidad el tratamiento quirúrgico de las quemaduras, úlceras, cicatrices y tumores cutáneos, deformidades congénitas o adquiridas craneofaciales, genitales y algunas de las extremidades, así como la cirugía reconstructora de las mutilaciones faciales y la cirugía puramente estética. La creciente complejidad de la Especialidad ha inducido a que ésta se ramifique en varias subespecialidades. Incorporadas o en colaboración con otras especialistas, trabajan en equipos multidisciplinares, fundamentales para el tratamiento de ciertas patologías. La suma y combinación de los conocimientos de cada especialidad, y el adiestramiento técnico específico, son la clave para la obtención de mejores resultados.
|